TILIKUM: OTRA LECCIÓN QUE LLEGA LUEGO DE LA MUERTE

_93298537_hi037131607Pareciera que los humanos necesitamos de las desgracias para aprender. Qué triste, no? Porque, de esta manera, estamos presenciando grandes pérdidas que se podrían haber evitado. El Oso Arturo es una entre tantas y hoy nos toca hablar de la Orca Tilikum, para algunos muy mal denominada “la orca asesina”. Le dicen así por las tres muertes humanas que cargaba en su historia de vida. Tres muertes que ocurrieron mientras vivía en cautiverio, forzada a ser “el juguete” de los turistas, apartada cruelmente de su familia cuando tan sólo era un bebé.

img_jelcacho_20160309-101320_imagenes_lv_getty_gettyimages-111148565-184-k27-656x392lavanguardia-web¿Sabían que las orcas son incapaces de atacar si se encuentran en su hábitat natural? ¿Sabían, por ende, que las principales causas de estas reacciones son estrés y aburrimiento? Entonces, ¿me van a decir que esto no se podría haber evitado? ¿Siguen pensando en Tilikum como la “Orca asesina”? Espero que no, porque no lo fue. Su modo de actuar fue el resultado directo de años de encierro en un ambiente artificial, lejos de los suyos, obligada a vivir como una esclava y rodeada de ruidos tóxicos.

_93301563_hi037132105Aun así, sabiendo que Tilikum fue víctima de un sistema perverso, habiendo visto el documental Blackfish, en donde se evidencia la realidad de SeaWorld, los medios continúan titulando “murió la orca asesina”, “murió la orca que mató a su entrenadora” y frases del estilo que sólo recuerdan a Tilikum como un “arma mortal” y no como un ser a quien le arrancaron su familia, su verdadero hogar, con el mero objetivo de explotarla hasta la muerte.

img_jelcacho_20160309-102534_imagenes_lv_getty_gettyimages-111148579-k27-656x380lavanguardia-webTilikum tenía 36 años, toda una vida por delante, si hubiese vivido en su verdadero hábitat, pero la soberbia humana se apoderó de su ser en noviembre de 1983, en Islandia, y, desde entonces, todo se tornó oscuro y triste.

Desde SeaWorld quieren cubrirse hablando de deterioro a causa de su edad, puesto que tenía una infección bacteriana en sus pulmones sin aparente cura. Sin embargo, quienes nos permitimos ampliar la mirada, sabemos muy bien que Tilikum era un cetáceo joven, si no hubiese estado en cautiverio tantos años. Aquello que fue destruyendo su salud no fue su madurez, sino la intromisión humana.

_93301566_hi008832582Y, aquí, otra vez, tras su muerte, el gran debate: ¿Deben seguir avalándose estos espectáculos? ¿Deberían cerrarse los parques acuáticos, los zoológicos y todo tipo de espacio que ofrezca un espectáculo con animales como protagonistas?

Si me lo preguntan directamente a mí, no titubeo un segundo: claro que debe ponerse un punto final a toda cárcel que tengan como prisioneros a los seres más puros de este planeta, es decir, a los animales no humanos. No hay causa válida que logre justificar tanto sufrimiento, tanta crueldad.

lv_20131219_lv_natural_d_54398386867_3_0_190817076-k27-656x368lavanguardia-webEstamos en 2017, la tecnología avanza en un abrir y cerrar de ojos, demostrándonos que en tan sólo meses pueden generarse nuevas maneras de divertirnos. Por ende, ¿por qué aplaudir el sufrimiento de otro ser? Eso no es diversión; eso es macabro, retorcido y retrógrado.

Lamento que, una vez más, el mundo tenga que aprender que los eventos que consisten en exhibir animales son extremadamente dañinos. Me duele en el alma que algunos sólo recuerden a Tilikum como la orca que le quitó la vida a su entrenadora. En sí, me lastima ver que el ser humano sea, en algunos casos, tan limitado mentalmente.

01tilikumSinceramente, siento que se hayan perdido vidas humanas, pero, aunque me juzguen por lo que voy a decir, más me rompe el corazón que Tilikum haya tenido que pasar por todo esto, puesto que, no sólo se hubiesen evitado esas muertes, sino que también, y por sobre todas las cosas, este bello ser que hoy vemos partir a sus 36 años, hubiese tenido la plenitud de la libertad y la fuerza del mejor equipo del que cualquier ser pueda formar parte: la familia.

Por eso, basta de especismo, gente. Basta de mirar a los animales como objetos que nos pertenecen y sobre los cuales podemos decidir como se nos antoje.

Cambiemos la fórmula: que no tengan que lamentarse más pérdidas para que entendamos el significado de las cosas. Que, de una vez por todas, nos enseñe la vida y no la muerte.

tilikum-030816Lo sé, mis ideas vuelven a mostrarse utópicas para los ojos escépticos. No obstante, nada ni nadie me detiene a seguir soñando, pensando y haciendo fuerza para que, algún día, no importa cuándo, los animales vivan en libertad y reciban el respeto por parte de todos los humanos y no sólo de una pequeña porción.

Que en paz descanses, Tilikum, sinceramente me apena que tu libertad llegue con la muerte y no antes. En nombre de quienes luchamos por los derechos de todos tus pares, prometo seguir con todas las ganas para que ya nadie pase por el calvario que vos pasaste. Y, no te preocupes, para En Patas y Sin Pulgas, nunca serás “la orca asesina”.

Tilikum, desde aquí te recordaremos como una víctima, con honores y nobleza como todos los de tu especie. Ningún medio ni nadie podrá convencernos de lo contrario. Luz eterna para vos…

Silvina Rodríguez Gáspari

FOTOS: http://www.bbc.com/ * http://www.lavanguardia.com/

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