¿POR QUÉ MI PERRO HACE POZOS EN EL JARDÍN?

digging¿Conviven con un peludete laborioso que se la pasa trabajando la tierra de la casa? ¿Sabían que este comportamiento tiene sus fundamentados motivos? Ok, si no lo saben o si acaso lo sabían, pero no lo recuerdan, hoy vamos a ver de qué se trata esta manía de ir dejando pozos por aquí y por allá. 😛

ECONOMÍA DE GUERRA…

4-11Marco Moyón, especialista en comportamiento canino de la Escuela Buenos Hábitos, subraya que la principal razón que los lleva a realizar tal actividad es su propio instinto. “Guardan comida cuando piensan que les va a faltar”, sostiene. Si bien se destacan los Labradores y los Huskies Siberianos como los primeros en hacer esto, es cierto que muchos mestizos también lo practican.

34-wdmd-is-425km080411Sucede que, al estar en la calle, son muy conscientes de que la porción de comida que encuentren puede ser la única en días. Por ello, su instinto los lleva a racionarla para no sentir hambre después. Entonces, todo lo que sobra lo guardarán en un lugar al que recurrirán cuando lo necesiten.

Pero esto no es nada nuevo, sino que es heredado de sus antepasados, quienes guardaban parte de las presas que cazaban para más tarde. A pesar de que la evolución los haya domesticado, el instinto no lo han perdido, según destaca el “Encantador de Perros” César Millán en su blog.

TAL VEZ NO ESTOY TAN BIEN…

why-dogs-bury-things_0Como siempre decimos, es muy importante, como adoptantes responsables, ser buenos observadores, dado que, en muchas ocasiones, los cambios de comportamiento responden a algún déficit en la salud de nuestro peludete.

Hacer pozos o rasgar con nerviosismo el suelo puede estar evidenciando un pronunciado cuadro de estrés o de ansiedad.

CAMBIO DE HÁBITOS

digging2Sea una razón u otra la que los lleve a llenar nuestro jardín de pozos, pueden corregirse con paciencia y dedicación.

Por ejemplo, cuando lo vemos “con las patas en la masa”, debemos cambiar el foco de la actividad, decir un “NO” contundente (recuerden que no debemos gritar, podemos demostrar autoridad sin agresividad) e invitarlos a entretenerse con otra cosa, un juguete que les guste, un juego en el que nosotros podamos participar, en sí, una actividad que le resulte mucho más atractiva que la que se encontraba realizando.

Para el caso de los peludetes con estrés o extrema energía (sobre todo los cachorros), es muy importante una buena dosis de ejercicios, de modo que se descarguen durante un paseo o la práctica de algún deporte y no contra nuestras plantas. 😉

SI SE QUIERE, SE PUEDE

digging-holesDicen que todo es posible en cuanto haya voluntad. Yo creo que es muy cierto. Más allá de su instinto o de los motivos varios que impulsen a nuestro peludete a hacer algo indeseado, siempre vamos a estar a tiempo de modificarlo. Aquí la educación juega un rol fundamental nuevamente, dado que somos nosotros quienes le indicaremos la diferencia entre las cosas que están bien y las que no lo están. Y no debemos frustrarnos si les cuesta entendernos. No olvidemos que cada uno tiene sus tiempos y que, más allá de lo que digan los manuales y los expertos, cada ser es distinto. Eso no quiere decir que no llegue nunca a responder como esperamos. Simplemente, se trata de tener paciencia, fe en nuestro peludete y demostrárselo. Él sabrá leer en nuestros ojos. No se dan una idea cuán mágica puede resultar la confianza cuando se siente con el corazón.  😉

Silvina Rodríguez Gáspari

FUENTE: http://www.elcomercio.com

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POCHO, LA FIGURA DE LOS GALGOS

1010904_629958743718866_56947717_nPocho es un mestizo de galgo que, como muchos, vagaba por las calles víctima del abandono y el maltrato de aquellos que habían considerado que “no les servía”. Afortunadamente, se topó con un humano que supo mirarlo con otros ojos y le dio no sólo comida, sino también el amor de una familia. Hoy, tiene su página en Facebook en donde reclama por la liberación de los galgos y el fin de las carreras. Su historia no sólo dio fuerza a la lucha, sino que, además, llegó a los medios gráficos y audiovisuales más consumidos del país.

famosos-y-mascotas-2293150w640Antes de convertirse en la figura que hoy todos conocen, Pocho, como les decíamos en un principio, vivía en la calle, desnutrido, desganado, con una imagen absolutamente agonizante.

Pablo, quien hasta ese momento no sabía lo que significaba el amor por un peludete, se sintió conmovido y fue así que, junto a su mujer, empezaron a dejarle comida en la vereda. Más tarde, Pocho se convertiría en su compañero fiel de las caminatas diarias. Sin embargo, las noches las pasaba a la intemperie, siempre bajo el mismo árbol, a tan sólo algunos metros de la casa de la pareja.

1558537_668389136542493_7967630832441183080_n“Fue en abril de 2012, el día de la gran tormenta que azotó la zona oeste, cuando me hizo un clic. Se notaba que el temporal iba a ser bravo, así que mi instinto me llevó a meter a Pocho en casa. Al día siguiente, vimos una gran rama caída donde él solía dormir; creo que le salvamos la vida”, contó Pablo.

Desde ese entonces, Pocho dejó el apodo de “callejerito” para convertirse en un miembro de la familia.

Al no estar muy en tema, Pablo no sabía que se trataba de un mestizo de galgo, por lo que se enteró en su primera visita al veterinario y fue eso lo que lo impulsó a investigar.

famosos-y-mascotas-2293147w620 “Al principio pensé ‘qué simpático, como los perritos que corren carreras’, y se me ocurrió empezar a investigar sobre la raza”, recuerda. Así fue como se interiorizó y conoció el terrible escenario del que eran protagonistas los galgos: drogas, maltrato, explotación, mutilación, asesinatos.Descubrí cómo detrás del espectáculo había una mafia y un negocio horrible”, asegura.

Así nació el perfil de Facebook “pochogalgo”, en donde no sólo cuenta sus aventuras, sino que también genera conciencia acerca del maltrato animal y, sobre todo, la explotación galguera.

famosos-y-mascotas-2293160w280“Si bien cada tanto recibimos mensajes intimidatorios, lo más importante es que cada día se suman personas que, como yo, desconocían esta problemática. Algunas incluso adoptaron galgos gracias a historias como las de Pocho”.

Como verán, cada vez son más los peludetes que cambian el mundo de las personas. Pablo, feliz con la decisión que tomó, confesó: “Con Pocho gané un amigo y un compromiso de lucha por el respeto a la vida de todos los seres”. Esperamos que sean más humanos los que se dejen cambiar y los que hagan fuerza junto a nosotros para cambiar el mundo de aquellos desamparados que nos necesitan tanto. Sigamos por la ley, por la prohibición de las carreras, por el fin del maltrato. Falta muy poquito, no bajemos los brazos y, mucho menos, las patas. 😉 ❤

Silvina Rodríguez Gáspari

FUENTES: http://www.lanacion.com.ar/ * https://www.facebook.com/pochogalgo/